jueves, 4 de diciembre de 2008

Lo más importante de mi vida (1ª parte)

Esta historia es de un chico de Sabinillas. (PRIMERA PARTE)
La historia empieza en verano, era el día de mi cumpleaños. Cumplía 16 años.Ese día, para celebrar el cumpleaños, decidimos hacer una moraga por la tarde-noche en la playa.Ese día, un amigo me dijo que tenía mucha suerte porque mi cumpleaños era en verano, que el suyo era en invierno y hacía frío y lo tenía que celebrar en su casa y no podía invitar a muchos amigos.
Ese día en el cumpleaños éramos unas 30 personas, entre los amigos del pueblo y los amigos que venían desde pequeños a veranear a mi pueblo. La fiesta empezó sobre las 8 de la tarde, y cuando llegamos entre todos encendimos un fuego y también encendimos la barbacoa, para empezar a hacer la carne.
Cuando terminamos de comer, nos sentamos todos juntos alrededor del fuego. Siempre procurábamos de sentarnos al lado de la chica que nos gustaba. Yo me senté al lado de Belén, que era la chica que me gustaba desde pequeño. Todos empezamos a contar cosas: historias, chistes.... Cuando ya habían pasado varias horas le dije a Belén(la chica que me gustaba) que si nos bañábamos en la playa.Ella me dijo, sonriéndome, que le daba susto bañarse de noche en la playa.Yo le dije: - No tengas susto, que voy yo contigo y si quieres te agarro para que no tengas miedo.Me dijo: - Vale.Me levanté y le di mi mano para levantarla. Ya ella no me soltó la mano y fuimos andando hasta la orilla para bañarnos. Entre el fuego y la orilla había unos 30 metros, pero fuimos hablando mientras los demás nos miraban. Para mí, fue el mejor paseo de mi vida hasta entonces. Cuando llegamos a la orilla, la cogí en brazos y ella me rodeó el cuello con sus brazos y nos metimos en el mar. Empezamos a jugar en el agua y, sin darnos cuenta, nos besamos.Yo le dije que me gustaba desde pequeño, que ya en párvulos mojaba el babero con mi baba cuando la miraba. Le salió una sonrisa y nos volvimos a besar y nos abrazamos de nuevo. Yo le prometí amor eterno. Cuando terminó la moraga, y al acompañarle a su casa, pasamos por la iglesia del pueblo y yo la paré y, mirando para la iglesia, le dije: - Algún día nos casaremos en esa iglesia los dos.
Ella sonrió y me dijo: - Eso espero.
Cuando llegué a casa, no podía dormir. Había besado a la chica de mis sueños y encima, habíamos empezado a salir.

2 comentarios:

Esteban dijo...

Esta historia creo que va hacer la más publicada en los blog con esta es la tercera vez que se pone, jiji. Bueno para que sea algo diferente en este blog la voy a escribir algo más larga y pasarán cosas que no pasan en los demás blog, pero el final sera igual.

Anónimo dijo...

es una historia guapisima que imaginacion tienes que flipe me encanta como escribes eres super espresivo